Reflexiones Miguel Ángel Navajas

UN POCO DE AUTOCRITICA  

En las próximas  fechas se empezará a  negociar el lll Acuerdo  General de transporte por  carretera, algo así como nuestra  “Constitución”, es decir, una guía por la  cual se regirán la mayoría de nuestros convenios  colectivos ya sean regionales, provinciales, o de empresa.   

Me  consta  que ya hay  colectivos empresariales  y sindicales que están trabajando  en ello, así como otros colectivos formados por trabajadores  del sector como el FORO  COMITES  DE EMPRESAS, entre  otros, del  cual me siento  orgulloso de formar parte.

En ocasiones  anteriores mediante  otros artículos o escritos he  arremetido contra sindicatos, empresas de  transporte, empresas cargadoras etc., que siendo  los principales responsables de las malas condiciones  laborales que tenemos en el sector no son los culpables al  cien por cien de todo lo que nos pasa. Porque por mucho que  se consiga en un acuerdo, si los trabajadores no nos hacemos respetar,  y no “forzamos” a sindicatos y empresas a que al menos se cumplan los convenios ya establecidos,  vamos muy mal.

Desgraciadamente  las agrupaciones de  trabajadores aún no tienen la fuerza  y representación deseable, y aunque crecen día  a día, su cometido es muy difícil sin la implicación suficiente de todos.

Porque…..   ¿De qué sirve  conseguir un buen acuerdo  si luego llega alguna empresa  “X”, (de las que se llaman a  sí mismas “CAPITANES DE   LA HONRADEZ”),  y ponen  como condición  indispensable el firmar una  baja voluntaria previa a la  firma de un contrato indefinido,  por si acaso el día de mañana surge algún problema contigo…  O tal vez, si diera la circunstancia de que cayera enfermo…  O si ya has caído, te piden “por favor” que la firmes para  no perjudicar a la empresa…

Si  los trabajadores  transigimos con esto,  ¿De qué nos vamos a quejar luego? ¿De qué  sirve un buen convenio si después esta empresa  “X” “instruye”, “induce”, “condiciona” a los conductores  para hacer los descansos diarios o semanales sin la tarjeta  de conductor dentro del tacógrafo para, de esta manera, poder realizar  operaciones de carga o descarga sin que quede reflejado en la tarjeta?.  Luego, ése conductor, sin haber dormido lo necesario tendrá que conducir durante  una jornada completa con el consiguiente riesgo para su persona y para los demás  usuarios de las carreteras.

Cuando  veamos uno  de tantos camiones  volcados en las cunetas de nuestras carreteras, habríamos de  preguntarnos ¿Por qué se habrá dormido?. “Si no duermes, no  conduzcas” Estas prácticas, por desgracia, aún son demasiado habituales en  muchas empresas con la permisividad del trabajador.

No  podemos decir simplemente,  ¡SÍ CAPITAN!, ¡A SUS ORDENES  MI CAPITAN! , En este caso, y  en mi humilde opinión, deberíamos entonar  el “mea culpa”, no existe excusa, ya sea por necesidad  económica, o por miedo al despido, o la que sea, que justifique este tipo de  sumisión al patrón, despreciando  las reglas básicas de seguridad y  sentido común.

Es  más, cuanto  mayor sea nuestra necesidad,  mayor habría de ser nuestra  reivindicación. Ya basta de llorar  y evadir nuestra responsabilidad. ¿Los sindicatos  no hacen lo suficiente?, pues bien, afiliémonos y  obliguémosles, desde dentro, a que nos representen como  es debido.

Se nos  llena la  boca de patriotismo  y españolidad en conversaciones  de taberna y áreas de servicio,  pero luego hincamos la rodilla servilmente  por miedo a represalias.

¿Dónde  están esos patriotas  españoles que esperan a  que vengan los franceses a  sacarnos las castañas del fuego?,  ¿A qué esperamos para alzar la voz y manifestarnos  para que se nos escuche?

Si    Daoiz y  Velarde levantaran  la cabeza… *

Con  estas reflexiones, tan  sólo pretendo hacer algo  de autocrítica para aceptar nuestra parte  de responsabilidad, ya que mientras hay compañeros que  desde sus comités de empresa están dejándose el alma  y utilizando su tiempo libre en defendernos a todos, en muchas ocasiones,  no sólo no se les reconoce su labor, sino que además son vilipendiados por los mismos a los que defienden. Algo  muy español, por cierto.

En definitiva,  y sin dejar de  lado que la mayor parte  de culpa la tienen unas empresas  cargadoras que imponen su ley a unas  empresas de transporte que a su vez, imponen  su “ley” a unos trabajadores sumisos y muchas veces mal  representados por sindicatos carentes de medios, nos encontramos de  frente con la realidad.

No  obstante,  y para hacer  honor al enunciado  de este artículo he  de decir que lo nuestro, MIS  QUERIDOS COMPAÑEROS, en ocasiones, ROZA LA  COBARDIA.  

Fdo: Miguel Angel González  Navajas.

 

*Daoiz y Velarde fueron los dos capitanes de artillería que se sumaron a la revuelta contra las tropas francesas en Madrid el 2 de Mayo de 1808. Hoy en día, se conoce por esos nombres a los dos leones de bronce que flanquean la entrada al Congreso de los Diputados.*

    

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